Ideas para cuestionar y pensar (III)

 

Ya dije cuáles fueron algunas cosas que me dieron qué desear de la edición de este año de La Ciudad de las Ideas. Pero, desde luego, no todo fue malo; es más, en el balance general, definitivamente hay más de positivo que de negativo. Sigo aplaudiendo el concepto y el hecho de que se lleve a cabo en Puebla (dice Andrés Roemer que espera que Rafael Moreno Valle tenga la disposición de seguir apoyándolo). Y, por supuesto, no puedo dejar de compartirles algunas de las ideas y reflexiones que, a mi parecer, resultaron las más interesantes.

     sheena iyengar ciudad ideasElegir, fue el tema que abordó la psicóloga social y economista Sheena Iyengar, quien a partir de una simpática anécdota personal planteó el peso de las diferencias culturales a la hora de tomar decisiones.

Contó que en su primer día de viaje por Japón fue a un restaurante y pidió una taza de té verde con azúcar.

Ante la solicitud, el mesero se expresó tajante: “No se le pone azúcar al té verde”, a lo que ella de inmediato respondió que aunque entendía que en Japón esa es la costumbre, prefería tomarlo dulce. “Pero no se pone azúcar en el té verde”, replicó él. Y así otras tantas veces más hasta que la discusión llegó al gerente, quien se dirigió a la mesa para decirle a Sheena: “Lo siento, no tenemos azúcar. “Bueno, en ese caso -dijo ella- quiero un café”. Y entonces su nuevo pedido llegó de inmediato… ¡acompañado de dos bolsitas de azúcar!

    ciudad ideas puebla Como cliente que está pagando por un producto y un servicio, estaba en su derecho de solicitar azúcar para su té y así poder tomarlo como a ella le gusta… Es lo que muchos de nosotros pensaríamos, ¿cierto? Eso sería lo lógico y correcto desde la perspectiva que tenemos de éste lado del mundo, perspectiva que –hay que decirlo- es la que hemos aprendido principalmente del modelo estadounidense.

    Pero desde la perspectiva japonesa, lo lógico y correcto es lo que hicieron el mesero y el gerente al cumplir con su deber de proteger a los que corren el riesgo de hacer una elección “equivocada”, inapropiada para sus estándares culturales.

     Los estadounidenses, expuso Iyengar, generalmente anteponen el deseo e interés individual a la hora de elegir, mientras en culturas como la japonesa (y la mexicana, según refirió después al comentar sobre un estudio que realizó con niños), es más común contemplar la opinión de los otros para decidir. Estas conductas tienen, cada una, sus aspectos positivos y negativos; son producto de la historia y la cultura de cada pueblo, pero no son necesariamente excluyentes. No se trata de querer reemplazar una visión por otra, si no de complementarlas.

 

Esta columna se publicó el 3 de diciembre en el suplemento semanal de Status Diario. Todavía me acuerdo de la voz de esta mujer: un tono excepcionalmente dulce, de ritmo delicadamente pausado pero al mismo tiempo, seguro y fluido, enfatizaba las palabras en el momento adecuado y sin sonar redundante. De verdad, es un agasajo escucharla…Búsquenla en You Tube.

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